Posteado por: ere101 | mayo 20, 2015

La ciencia y la vida 3

Valentín Fuster- Permíteme una pregunta. Hablas de sabiduría y moralidad que, en mi opinión, son los conceptos que dan sentido a nuestra existencia, pero dime, ¿de dónde te viene a ti el sentido de moralidad? Ya sabemos cómo se transmite en el caso de los religiosos, pero existen humanistas agnósticos, humanistas ateos. ¿cuál es el motor, la energía que los lleva a hablar de moralidad? Ésta es mi pregunta: ¿de dónde viene y por qué?

José Luis Sampedro – Bueno, Valentín, puedo constestarte en lo que a mi respecta. Cuando era niño, en el catecismo que nos imponían, el Ripalda o el Astete, se nos planteaba el sentido de la existencia con la pregunta
“¿Para qué nos creó Dios?”. Y la respuesta categórica: “Para servirle y adorarle en esta vida y después gozarle en la otra”. Naturalmente, con el tiempo comprendí el alcance de tamaña barbaridad. Me parece una afirmación tan monstruosa que en sí es suficiente para destruir la creencia en ese Dios. Imaginar que el Dios, creador de los cien mil millones de estrellas y demás, de pronto un día se da cuenta y dice “anda, que no me adora nadie, a ver, necesito que alguien me adore” y entonces crea ese gusano que es el ser humano y le dice “adórame”, es lo más impropio de la idea divina. Para eso no se necesita ser Dios, es una visión magnificada de ricachón de pueblo que exige adulación todas las mañanas.
Para Mi el sentido de la existencia, por el que me preguntas, es una ampliación cultural, una expansión cultural de algo que es puramente biológico, tú lo has dicho, y está en los cerebros primitivos. Me refiero al afán de supervivencia. Somos portadores de vida y sobrevivir, sostener esa vida es nuestro primer objetivo. Luego, la cultura sobrepone a eso toda una serie de ampliaciones, de consideraciones. Para mí el vivir es hacerse lo que se es. ¿Qué es lo que soy? No lo sé, pero me tengo que hacer lo que soy. Eso es lo que da sentido a mi existencia, ése es el eje de mi existencia, del cual si me separo lo empiezo a notar. Me salen mal las cosas, me equivoco, no sé, algo se resiente, aunque tenga éxito.

– ¿Y dónde está el sentido de la moral en lo que me estás diciendo?

– El sentido moral está exactamente en que yo estoy vivo, tengo que vivir, y tengo que vivir la vida que es la mía, está en la fidelidad a lo que soy, en adaptarme a lo que me rodea, en acomodarme, aceptar, sumarme al conjunto, en hacerme parte del Universo. Y para hacerme conscientemente parte del Universo, para convertirme en un ser que comparte la vida universal íntegramente tengo que hacer con mi vida lo más que pueda como tal vida, es decir, realizarme al máximo.

– Esto lo entiendo, pero ¿tú crees que engloba el concepto de moralidad?

– El concepto de moralidad oficial, no, pero el vital sí. El concepto de moralidad oficial, en el fondo, si empiezas a rascar, es la codificación de los intereses de los poderosos, sean poderosos religiosos, o sean poderosos políticos. La ley es la expresión de la voluntad del fuerte, digan lo que digan.

– Ya, pero ¿en qué concepto encajarías tú la contribución a la sociedad de la que hemos hablado antes?

– Ah, bueno, pues es uno de los aspectos de la realización de mi vida. Si pienso que no vivo solo y que estoy inmerso en una sociedad, tengo que compartir. Mi vida personal es una parte de la vida colectiva, la cual es una parte de la vida universal. Y en eso estamos.

– Es interesante, aunque claro, mi concepto es un poco distinto. Tú me estás hablando de una realización personal que no puede ser completa si es ajena a la sociedad porque, de lo contrario, te conviertes en un ser aislado y tu realización consiste en integrarte en el universo. Es interesante porque me parece un enfoque educativo, pero no es como yo lo vivo.
Yo lo vivo como una obligación, que es algo distinto, y con esto entramos en el punto de la religión católica.
Uno de los problemas más importantes de la religión católica es básicamente el negativismo. Es lo que está llevando al cisma dentro de la Iglesi católica.

-Exactamente, un merecido cisma.

– Cuando yo me analizo viniendo de donde vengo, veo muy probable que mi intenso sentido de la obligación, de hacer algo por alguien no tiene su origen en ese sistema de premios y castigos tan propios de la religión católica. Y es curioso porque estamos hablando dos personas dicendo algo parecido y distinto a la vez. En mi caso es un sentido de la obligación, tal vez, pero no estoy seguro, enraizado en la religión y en el tuyo en el sentido de realización personal a través de la reflexión.

– Seguramente, aunque, no crea, yo también tengo un sentido de obligación, pero es de obligación a la vida, que es mucho más, más arriba que ese Dios que considero una invención. Mi obligación es una obligación hacia mí, pero hacia mí dentro de un todo, dentro del cosmos, vamos. Mira, una cosa muy clara es ver el mundo como macrocosmos y la persona como microcosmos. Y no termino todavía porque queda una cosa.

-No, ya, ya.

– Es que tú me preguntaste dos cosas -continúa Sampedro-: una, el sentido de la vida y otra, la sabiduría. La sabiduría es mucho más que la ciencia y mucho más que la vida y todo lo demás.

– Sin duda alguna-asiente Fuster

– Para mí la sabiduría es la vivencia de la sintonización con el macrocosmos, vivir sintonizado conscientemente o insconscientemente con el mundo, con el Universo, con lo que te rodea, con el todo del que tú formas parte. Ser parte profunda de ese todo, eso es sabiduría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: