Posteado por: ere101 | febrero 21, 2015

De conductas propias y ajenas

Tendemos a ver nuestra conducta como una reacción hacia los demás; si somos descorteses con alguien que nos ofendió o hizo irritar, no consideramos que esta descortesía define nuestra personalidad; pensamos que fuimos descorteses en ese caso concreto. Pero consideramos la personalidad de los demás como un todo. Si otros son descorteses con nosotros, es probable que lleguemos a la conclusión de que se trata de gente descortés, y no de gente amable que estuvo descortés en ese instante, quizás como respuesta a algo que dijimos o hicimos. Si tomamos conciencia de que la personalidad y las conductas de los demás no constituyen un todo absoluto, podremos ver la posibilidad de cambiarlas, modificando nuestra propia actitud hacia ellas

Deborah Tannen

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