Posteado por: ere101 | septiembre 12, 2014

De leyes justas e injustas

– Creo que lo que te angustia -siguió diciendo el maestro- es el temor a que se repita la misma injusticia. Mi condena, aseguras, no tiene su origen en ningún crimen, sino en el odio de los hombres hacia alguien que se considera mejor que ellos. ¿Es correcto, Jasón?
– ¿Acaso no es exactamente lo que ha ocurrido?
– ¿Crees al pueblo capaz de gobernarse a sí mismo?
Respondí con un no rotundo.
– ¿Y según tú, ¿quién debería gobernarle?
– Tú. Nosotros. Cualquiera menos él mismo.
– Déjame formularte la pregunta de otro modo. ¿Crees que debemos obedecer la ley, incluso cuando es injusta? ¿O, por el contrario, puede el individuo decidir por su cuenta qué leyes son justas y cuáles no, qué leyes merecen ser obedecidas y cuáles violadas?
Repliqué que lo que había recibido no era justicia, de modo que la desobediencia estaba justificada.
– Oigamos tu opinión, Jasón. ¿Que es preferible, perecer por causa de una injusticia que nos inflingen otros o vivir tras haber cometido una injusticia contra ellos?

Fragmento de Vientos de guerra. Steven Pressfield

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