Posteado por: ere101 | julio 1, 2014

La escalera y el momento

Hace unos días, leyendo un libro, tuve una pequeña revelación personal. El texto hablaba de vivir el momento con toda su intensidad, no en el sentido de disfrutar, que también podría ser, sino de ser consciente de lo que está sucediendo en una situación determinada y dar la respuesta adecuada, de manera que cuando la situación pase, no nos quedemos con el malestar de pensar que tendría que haber hecho o dicho esto o lo otro, en vez de lo que hice o dije.
El libro es de Carlos G. Vallés, se llama Ligero de equipaje, y una pequeña parte del capítulo donde desarrolla está idea es:

” Vivid plenamente cada experiencia, para que no deje traza en vuestra mente. Nada de sobras, nada de restos, nada de basura. Una cuenta sin “suma y sigue”, un relato sin “continuará”, una excursión sin mochila. Nunca viváis de crédito, sino pagad al contado cada instante. Adentro y afuera, entrad y salid, entrad del todo y salid del todo.
Lo que no nos deja vivir de esa manera (que es la única manera auténtica de vivir) son, por un lado, los apegos y, por otro, los miedos. Nos aferramos a una experiencia gozosa y no la soltamos de nuestra mente, aun cuando el suceso haya ya pasado; o tenemos miedo de algo que va a pasar, y ese temor llena la mente antes de que el suceso se produzca. Con una mente así cargada no se puede vivir. La mente en libertad no lleva cargas. La mente en libertad vive cada instante en cada instante, y ése es el secreto de vivir de lleno la vida.”

Bueno, puede parecer un poco críptico así descontextualizado del resto del capítulo, pero esta cita representa la idea fundamental.
¿Por qué digo que fue una revelación personal? porque ví muy claro en ese momento la causa del malestar que me generan bastantes situaciones en mi vida cotidiana. Me refiero a la insatisfacción y la huella que me deja el hecho de no haberme sumergido conscientemente en un acontecimiento cuando toma un carácter que no esperaba y no doy la respuesta que me gustaría dar, por bloquearme, por no aclarme, por evitar un conflicto. Entonces eso no se queda zanjado en ese momento y yo sigo pensando en ello.
Fue Diderot el primero que habló del “espiritu de la escalera”, esa sensación que sentimos cuando en una situación no damos una respuesta satisfactoria y cuando nos vamos, bajando la escalera, se nos ocurre lo que teníamos que haber dicho y lo vemos con claridad. Pero, ya pasó el momento, pasó el momento…
En psicología se llama el síndrome de la escalera, que en esencia es lo mismo. Y a mí me ha pasado muchísimas veces.
Ahora creo que es por esa dificultad en vivir plenamente el instante, de forma consciente, decir lo que de verdad sentimos y asumir las consecuencias, pero dejándolo completamente cerrado y con la mente libre, sin restos, sin cuentas pendientes, sin reproches…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: