Posteado por: ere101 | febrero 10, 2014

El deseo insatisfecho

Cuando la juvenil pareja más estrechamente se ayunta,
cuando entrelazan sus manos y traban sus muslos,
juntos en la furiosa espuma del deseo pleno,
cuando los dos insisten, los dos murmuran y suspiran,
agarran, aprietan, clavan sus lenguas húmedas,
como si cada uno quisiera penetrar a la fuerza el corazón del otro.
Pero en vano; apenas es un paseo por la costa.
Pues un cuerpo no puede traspasar otro ni perderse en él,
como desearían sin duda, cuando los dos se enzarzan
tan atrapados en las redes del amor están,
hasta que se disuelven en ese exceso de gozo.

John Dryden

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