Posteado por: ere101 | noviembre 22, 2011

Una reflexión sobre el 15 M

Ahora que empezamos una nueva era, bajo el manto de confianza que inspira Don Mariano, quería compartir una reflexión personal sobre el movimiento 15 M.

Comienzo por decir que llevo preguntándome desde el principio, mediados del mes de mayo, si yo me consideraba miembro del 15 M o simplemente me identifico con él. He ido a muchas actividades, sobre todo manifestaciones, he estado muchas veces en sol, he estado en alguna asamblea de oyente, pero no he participado ni en comisiones, ni activamente en asambleas ni comulgo con algunas ideas y prácticas. Bueno pues, seis meses después sigo preguntándomelo, pero vamos que la cuestión,  tampoco me quita el sueño.

Si hay otras que me inquietan un poco más. Y sobre ellas va mi reflexión.

Primero, yo valoro muy positivamente que algo así haya surgido en España. Me parece maravilloso que el malestar social se haya expresado de forma pacífica, participativa, con crítica pero también planteando alternativas, con creatividad, apostando por la inclusión y por la construcción de lo común. No se en que quedará todo esto, pero ya ha conseguido mucho, como sacar a la luz pública realidades como la de los desahucios de viviendas, ha conseguido que la gente salga a la calle a hablar, a reflexionar juntos, a trabajar para cambiar las cosas, que los jóvenes se interesen por la política, para mi ha conseguido que mucha gente entienda que la democracia y la política es mucho más que votar cada cuatro años.

En el movimiento hay cosas que no me gustan, creo que el sistema asambleario es muy enriquecedor, pero que tiene importantes limitaciones sobre todo como órgano de decisiones. Es muy heterogéneo que aporta muchas visiones y planteamientos diferentes, pero hace que articular mensajes únicos sea muy complicado, y creo que a veces hay que tener un único discurso. También creo que a veces se olvida que hay mucha gente que no piensa  así, y a esa gente no se puede ignorar. También creo que no puedes funcionar al margen de las instituciones, porque éstas son del pueblo y el 15 M también es pueblo, y que no hay que tener miedo a trabajar con otros, que se puede perder pureza pero no creo que sea lo más importante, me parece que más importante es ser capaz de trabajar en red con quien piensa parecido a ti, y que te ofrece espacios que de otra manera estarías excluido.

En estas últimas semanas me surgía con fuerza una idea, el 15 M, el movimiento social de las personas indignadas ha evolucionado considerablemente, es decir ya no está en el mismo punto que estaba en a mediados de mayo cuando empezaba. Entonces se expresaba un malestar contra la clase política, por la corrupción, por el despilfarro, por la falta de transparencia, porque se entendía que la clase política anteponía sus intereses particulares al bien común, cuando están para eso, para trabajar por el bienestar de toda la sociedad. Se hablaba de reformar la ley electoral, para hacerla más justa, que todos los votos valiesen igual, que los imputados por corrupción no fueran en la listas, que las listas fueran abiertas, que se facilitara la participación popular, y consignas de ese estilo.

En ese primer momento se expresaba un malestar con la clase política, a la que se exigía una regeneración y que se profundizase en la democracia. Era una crítica al sistema, para que se reformase.

Fue pasando el tiempo, se dio el salto de salir de Sol para irse a los barrios, se crearon comisiones de trabajo, se debatió, la gente dialogó, se ha estado informando y contrastando, se fueron compartiendo ideas, sentimientos y visiones.

Y ahora estamos en otro punto. Ya no se trata sólo de que el sistema democrático tiene muchas carencias, que la clase política no está a la altura, que los bancos tienen mucha responsabilidad de la situación actual. Ahora es mucho más que eso, ahora se trata de qué modelo de sociedad queremos, de  qué proyecto de convivencia queremos. Mucha gente ha llegado a la conclusión de que esta sociedad no le gusta, no quiere pasarse 30 años trabajando para pagar una vivienda, no quiere un empleo precario, no quiere que su ocio se base exclusivamente en el consumo, no quiere relacionarse con la demás gente desde la desconfianza y el temor, no quiere una sociedad que excluye al diferente, no quiere una sociedad donde hay estas desigualdades tan abismales, no quiere una sociedad donde tiramos toneladas de comida, y tenemos que hacer dietas para adelgazar mientras hay millones de personas al borde de la muerte por las hambrunas.

No queremos ese modelo de sociedad, ¿entonces qué hacemos? ¿y qué hago yo?

Mucha gente ha llegado a la conclusión de que si queremos otro mundo,  un poco más humano y más justo donde más gente tenga oportunidad de llevar una vida digna, vamos a tener que hacer algo; algo más que votar cada cuatro años y confiar en la clase política. Algo más que esperar que los mercados redistribuyan de manera más justa la riqueza.

Vamos a tener que proponer alternativas a este sistema neoliberal que nos trata de convencer que no las  hay. Alternativas que funcionen,  que hagan que la economía este al servicio de las personas, y no al revés, alternativas que permitan la supervivencia no sólo de la especie humana, sino del resto de especies que hay en este planeta.

Alternativas que pasan por concebir otro modelo de sociedad, con otro estilo de vida, más austero y sencillo, más sostenible, donde la economía satisfaga las necesidades de todas las personas en vez de los deseos de unos pocos. Puede parecer que tiene mucho de renunciar de calidad de vida, pero no es así en realidad, es más bien entender la calidad de vida de otra manera,  entender que. Es entender que calidad de vida es competir menos y cooperar más, es relaciones más saludables, es más tiempo de ocio, es más creatividad, es disfrutar más de la naturaleza, es no cubrir necesidades afectivas con objetos materiales, es disfrutar de la familia y las amistades…

Yo creo que mucha gente gracias al 15M está llegando a estas conclusiones. Que no se trata sólo de reformar la ley electoral, sino que yo me plantee que hago con mi dinero, con mi tiempo, cómo me relaciono con las demás personas, qué aporto a la sociedad…

Mucha gente está en este punto, pero hay mucha más que no ve la realidad de ese modo. Creen que el sistema tiene fallos, que se deben corregir pero que modelo es válido. Los procesos sociales son largos, y los cambios se producen cuando una masa crítica de personas cambian su mentalidad y deciden que lo que hay ya no vale y es necesario algo mejor.

Ese es el gran reto del 15M, ofrecer alternativas válidas e ir convenciendo a la sociedad de que hay cambios que son necesarios. Convencer desde la no violencia, desde el diálogo, con el ejemplo, desde el respeto, desde el trabajo conjunto, desde la esperanza.

 

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Responses

  1. El último párrafo lo resume todo…
    Un beso y ánimo

    natalia.


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